Víctimas silenciosas: El impacto devastador de la pólvora en animales

La pirotecnia afecta tanto a algunas personas con altas sensibilidades, como a los animales y al medio ambiente en general. Su impacto negativo alcanza a fauna silvestre, animales de compañía y ecosistemas, causando graves alteraciones. La pólvora predispone, además, incendios forestales un triste final para muchas formas de vida.

Las aves suelen asustarse y perderse estrellándose contra estructuras, vidrios, ventanas, autos etc., llegando a sufrir politraumatismos e incluso la misma muerte. Bajo circunstancias normales, un ave diurna no tendría que desplazarse de noche, imaginemos el estrés y pánico sufridos al tener que huir desorientada bajo ruidos intempestivos, abandonando en muchos casos el nido, y dejando polluelos a su suerte, que morirán de frío, hambre y por exposición irregular a depredadores.  Esta situación puede extrapolarse a muchos otros animales, que al igual que el ser humano, utilizan la noche para descansar y reponer energías. ¿Y los de hábitos nocturnos? Pues deben esconderse y dejar se cazar en busca de alimento mientras estén alerta bajo sonidos que para ellos son amenazantes.

La exposición a estas perturbaciones acústicas puede hacer que los animales eviten regresar a sus áreas habituales, generando desplazamientos innecesarios y disminuyendo sus probabilidades de supervivencia. A gran escala., todo ello reduce el éxito reproductivo de las especies y afecta las dinámicas poblacionales. Aunque con menos estudios disponibles, se sabe que la pirotecnia afecta a animales pequeños y a invertebrados debido a su limitada capacidad para escapar o mitigar el impacto del ruido y por la contaminación química que generan los fuegos artificiales: metales pesados y partículas tóxicas finas que pueden ser inhaladas por animales o contaminar el agua y recurso alimentario.

Cada especie animal posee características muy particulares adaptadas a sus medios de supervivencia, y comparándolos con nosotros los humanos, tienen sensibilidad auditiva superior, por lo tanto, se ven afectados con mayor facilidad. Sería interesante conocer y tener en cuenta varios puntos con respecto a la audición en los animales con los que compartimos más en el diario vivir: los animales de compañía.

Por otro lado, los perros tienen 18 músculos que controlan sus orejas cuya función es permitir que se muevan hacia el lugar de donde vienen las ondas sonoras, los humanos solo tenemos seis músculos para este propósito. Esto hace que logren captar los sonidos mucho mejor que nosotros.

El perro es más sensible que las personas a los sonidos de alta frecuencia y tienen la capacidad de escuchar claramente hasta cuatro veces más lejos que nosotros. El perro muestra una sensibilidad máxima a sonidos de entre 4.000 y 8.000 Hz, mientras que el oído humano tiene una sensibilidad máxima a los sonidos de entre 1.000 y 4.000 Hz. Igualmente, el perro percibe sonidos de hasta 60.000 Hz, mientras que la frecuencia más alta que percibe el oído humano es de 20.000 Hz. Además de esto, el sonido de la pólvora les resulta bastante perturbador, ya que es algo que no están acostumbrados a escuchar, por ello se genera desconcierto y agobio al no entender el origen de este estímulo negativo.

A pesar de que siempre hablamos de las virtudes de los perros en cuanto a sus órganos de los sentidos, los gatos también cuentan con una gran audición. El oído del gato capta frecuencias de 20.000 a 25.000 vibraciones por segundo, alcanzando a percibir incluso ruidos ultrasónicos, lo que podría explicar por qué nuestros felinos en casa odian los ruidos fuertes y se calman con sonidos suaves.

El miedo es una respuesta de autoprotección, es decir, no es anormal sentir miedo ante estímulos potencialmente perjudiciales. El miedo ocurre para salvarnos, para permitir que podamos huir o luchar ante el agente agresor. Sin embargo, también hay otras formas de reaccionar ante el miedo como inmovilidad o en el caso de los perros, pueden presentar otras señales conocidas como señales de calma (bostezar, mirar a otro lado, lamerse la nariz etc.). A su vez, el miedo comprende niveles de excitación y ansiedad que pueden ser muy perjudiciales para el animal. Ante el miedo a la pólvora los animales van a intentar evadir la situación, esconderse, pueden verse intranquilos, jadeando, caminando de un lado para otro o pueden ladrar insistentemente sin control.

Por otra parte, el miedo se convierte en un problema para el bienestar animal cuando las respuestas conductuales son provocadas por estímulos no peligrosos y se tornan excesivas e intensas. En esta situación el animal entra en un estado de alarma sin una causa aparente convirtiéndose en Fobia. En las fobias los animales presentan respuestas exageradas y desproporcionadas de ansiedad intensa con signos como aumento de la frecuencia cardiaca, aumento de la frecuencia respiratoria, salivación excesiva, defecación, micción, destrozos, vocalizaciones aumentadas e intensas, temblor, intentos de esconderse o escapar, actividad aumentada, trastornos gastrointestinales, estado de alerta. Incluso puede llevar a la muerte del animal por ataques cardiacos.

En el caso de los gatos, los signos pasan más desapercibidos, en general tratan de ocultarse o escapar.

Cuando un perro o gato tienen miedo, tienden a huir y esto hace que aumenten los casos de animales perdidos en época de fiestas donde se usa pólvora, muchos de ellos nunca pueden regresar a su hogar y muchos otros terminan atropellados. 

Todos estos signos son un indicativo de la falta de bienestar del animal. Recordemos que el bienestar animal integra tres conceptos básicos que son el bienestar físico (que estén libres de hambre, sed, incomodidad y enfermedad), bienestar mental (que estén libres de miedo angustia o ansiedad), naturalidad (que puedan expresar sus conductas naturales). Claramente en estos casos los animales se ven afectados en estos tres conceptos. Con respecto al último, si un animal está con emociones negativas, en este caso con mucho miedo, no va a comportarse como naturalmente lo haría a causa de la ansiedad.

El grado de estrés y ansiedad en los animales que son expuestos a pólvora son extremadamente altos ya que los animales no entienden a que se deben los ruidos y estruendos, es como si llegaran a tu casa y la bombardearan y tú no tienes ni idea que está pasando, solo que tu vida está en peligro.  La diferencia es que nosotros sabemos que es momentáneo y no representa ningún peligro para nosotros, ellos no.

Si tienes un cachorro, evita exponerlo directamente a la pólvora, ya que al ser la primera vez que conoce estos sonidos y se le presentan de manera muy fuerte puede crear fácilmente una fobia.

La sugerencia es ir mostrándole estos sonidos grabados poco a poco y de menor a mayor volumen mientras que hace actividades como comer en un tapete olfativo o juguete interactivo. Así mismo si ves que tu perro no se asusta ante la presencia de estos estímulos auditivos, juega con él y premia la conducta tranquila.

ADVERTENCIA PARA CUSTODIOS DE ANIMALES COMPAÑEROS: La acepromacina (Con nombres comerciales: tranquilán y acedan) está contraindicada en estos casos ya que disminuye las respuestas motoras pero apenas afecta a la percepción sensorial. Eso significa que el perro o gato no se puede mover pero sigue dándose cuenta de todo, lo que puede incrementar la respuesta de estrés y ansiendad ante este tipo de estímulos. Las agremiaciones internacionales de Etología Clínica Veterinaria, ya se han pronunciado en contra del uso de la acepromacina para el tratamiento de problemas conductuales en perros y gatos.

En conclusión, el uso de pirotecnia representa un desafío significativo para la conservación de la biodiversidad, afectando tanto el bienestar de animales silvestres como domésticos. Por ello, invitamos a que exijas a las autoridades competentes buscar alternativas que reduzcan estos impactos negativos.

Carolina Alaguna – Médica Veterinaria Etóloga

Andrea Hurtado – Bióloga, Educadora ambiental


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